Invitación a lanzarse a la filosofía en el capitulo primero de los problemas de la filosofía, de Bertrand Russell.
La filosofía nace del espíritu y la necesidad trasformadora de los hombres, no es capricho, que aun hoy día siga teniendo la vigencia extraordinaria, que hay en todo lo que toca, pero a ¿que se debe que la filosofía tenga el lugar tan privilegiado que tiene en la naturaleza del hombre?
En el capitulo primero de los Problemas de la filosofía, Bertrand Russell se encarga (abordando por demás de forma breve y poco desarrollada) del problema por lo que nos es posible conocer; problema que ha acompañado a la humanidad a lo largo de toda su historia, mutando de vez en vez, en formas maravillosas a la vez que complejas, opino que el autor escoge este problema, porque, es uno de los mas amplios, y que en general cualquier hombre ha experienciado, pero, ¿Qué quiere lograr el autor al llevarnos a este problema?, pues quiere invitarnos a hacer algo , pero, ¿Qué tipo de invitación es esa? Nos serviremos de las primeras líneas del capitulo para indagarlo:
¿Hay en el mundo algún conocimiento tan cierto que ningún hombre racional pueda dudar de el? Este problema que a primera vista no parecería tan difícil, es, en realidad uno de los más difíciles que cabe plantear, cuando hayamos examinado los obstáculos que entorpecen el camino de una respuesta directa y segura nos veremos lanzados de lleno al estudio de la filosofía, puesto que la filosofía es simplemente el intento de responder a tales problemas finales, no de un modo negligente y dogmatico, como hacemos en la vida ordinaria y aun en el dominio de las ciencias, sino de una manera critica, después de haber examinado lo que hay de embrollado en ellos, y suprimido la vaguedad y la confusión que hay en el fondo de nuestras ideas habituales.
Pero, ¿Qué quiere decirnos cuando nos dice: lanzarnos de lleno al estudio de la filosofía? En su argumento el autor se sirve de una analogía que a simple vista parecería sencilla, pero que con el devenir del argumento, nos revela la inmensa complejidad en su aparente sencillez, y he aquí la idea central del texto y es que sencillamente la invitación a – lanzarnos de lleno al estudio de la filosofía - surge de las cosas que estimamos mas simples pero que encierran en si complejidades enormes (como hemos dicho), esto nos lleva a concluir que para el autor la filosofía, no es una cosa que deba quedar en el escritorio, o que sea para ilustrados sabios, sino que mas bien, la vida misma es una invitación a la filosofía, y que si bien como dice el autor: La filosofía sino puede responder a todas las preguntas que deseamos, es apta por lo menos para proponer problemas que acrecienten el interés del mundo y ponen de manifiesto lo raro y admirable que justamente bajo la superficie se oculta, aun en las cosas más corrientes de la vida cotidiana.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
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